CDMX. El moquillo canino es una infección viral que puede avanzar rápido y comprometer varios órganos en cuestión de días.
La razón por la que muchos casos se complican no es solo la agresividad del virus, sino que al inicio suele parecer “una gripe” y los tutores esperan a que se le pase.
Identificar las etapas del moquillo y reconocer qué síntomas corresponden a cada fase ayuda a tomar decisiones a tiempo: aislar al perro, evitar contagios y buscar atención veterinaria antes de que el cuadro se vuelva neurológico.
¿Qué es el moquillo canino y por qué afecta “todo el cuerpo”?
El moquillo canino lo causa un virus que no se limita a un solo órgano. Primero entra por vías respiratorias y se multiplica; después puede afectar el sistema respiratorio, el digestivo y, en algunos casos, el sistema nervioso.
Por eso se habla de etapas del moquillo: no es que el perro “tenga” una sola versión de la enfermedad, sino que los síntomas cambian según los órganos involucrados.
Este comportamiento “multisistema” explica dos cosas clave:
Los síntomas se confunden. Al inicio se parece a resfriado, gastroenteritis u otras infecciones comunes.
Puede empeorar por fases. Un perro puede empezar con fiebre y secreción ocular y, días después, presentar vómito, diarrea o signos neurológicos.
¿Cómo se contagia el moquillo y quiénes tienen más riesgo?
El moquillo en perros se transmite sobre todo por contacto con secreciones: saliva, moco, lágrimas y otros fluidos. Esto significa que un perro puede contagiarse al compartir bebederos, al oler o lamer superficies contaminadas o al convivir con un perro enfermo que tose o estornuda.
Hay contextos donde la exposición aumenta. Por ejemplo: refugios y albergues, estancias caninas, criaderos, colonias con perros sin control sanitario y lugares con alta rotación de animales.
Para conectar con búsquedas reales, esto es lo que suele pasar: el tutor lleva al cachorro a pasear, lo socializa pronto y, semanas después, aparecen signos que no “encajan” con algo simple.
¿Cuáles son las etapas del moquillo canino y qué síntomas aparecen en cada una?
Las etapas del moquillo no siempre se presentan “perfectas” o en orden. A veces se superponen. Pero como guía para tutores, este mapa ayuda a entender qué observar.
1) Fase inicial: señales sutiles que parecen “algo leve”
Fiebre intermitente
Decaimiento y somnolencia
Menos apetito
Ojos llorosos o legañas ligeras
2) Fase respiratoria: moco espeso, tos y estornudos
Cuando el virus afecta más al aparato respiratorio, aparecen:
Secreción nasal espesa
Tos persistente
Estornudos
Dificultad para respirar
Secreción ocular más evidente
En esta etapa aumenta el riesgo de contagio a otros perros. Por eso es clave aislarlo y evitar parques o contacto con animales.
3) Fase gastrointestinal: vómito, diarrea y deshidratación
Si el virus compromete el sistema digestivo, el cuadro se vuelve más desgastante:
Vómitos
Diarrea (a veces con sangre)
Pérdida de peso
Deshidratación
Debilidad intensa
En casa, un error común es “aguantar” con suero oral sin supervisión. El problema es que la deshidratación puede avanzar rápido y el perro puede colapsar.
4) Fase neurológica: cuando el moquillo daña el sistema nervioso
Esta es la fase que más preocupa. Puede presentarse en perros que ya pasaron por síntomas respiratorios o digestivos, pero también aparecer después de una aparente mejoría. Señales:
Espasmos musculares
Tics involuntarios
Descoordinación o tambaleo
Convulsiones
5) Fase de secuelas: cuando el perro sobrevive pero no queda “igual”
Algunos perros sobreviven, pero pueden quedar con secuelas:
Tics neuromusculares persistentes
Problemas motores o de equilibrio
Daño respiratorio crónico
¿Cómo se previene el moquillo canino?
Puedes prevenir la enfermedad de la siguiente manera:
Vacuna moquillo según calendario veterinario (cachorros y refuerzos)
Higiene y control de exposición: evitar contacto con perros enfermos o sin historial
Responsabilidad en socialización: no llevar cachorros sin vacunas completas a sitios de alta circulación.
Con información de Excélsior.

