CDMX. Una investigación periodística de la BBC reveló una red internacional de estafa que utilizó la imagen y la enfermedad de niños con cáncer para recaudar millones de dólares en campañas de donación, recursos que en su mayoría nunca llegaron a los tratamientos médicos prometidos, informó el portal Animal Político. La investigación documenta cómo estas campañas explotaron la vulnerabilidad de familias y donantes a través de contenidos emotivos difundidos en plataformas digitales.

Uno de los casos centrales es el de Khalil, un niño de siete años de Filipinas diagnosticado con cáncer, quien fue grabado en videos con la cabeza rapada y sometido a escenas diseñadas para generar impacto emocional. A la madre se le aseguró que el material serviría para financiar el tratamiento de su hijo, pero, pese a que la campaña aparentemente recaudó importantes sumas, la familia recibió solo una cantidad mínima y el menor murió un año después sin haber recibido la atención prometida.

La investigación identificó al menos 15 familias afectadas en países como Filipinas, Colombia, Ghana y Ucrania, cuyos hijos fueron utilizados en campañas similares. En nueve de estos casos, las campañas asociadas habrían recaudado de forma conjunta alrededor de cuatro millones de dólares, sin que los fondos fueran entregados de manera efectiva a las familias para cubrir tratamientos oncológicos.

De acuerdo con el reportaje, las campañas se presentaban como iniciativas de supuestas organizaciones benéficas internacionales, que operaban bajo distintos nombres pero con el mismo esquema. Intermediarios locales contactaban a familias con hijos gravemente enfermos, producían videos profesionales altamente emotivos y posteriormente difundían el contenido para atraer donaciones, sin informar con claridad a los padres sobre el uso de la imagen ni el destino del dinero recaudado.

Los operadores de la red seleccionaban a los menores bajo criterios que maximizaran la respuesta emocional del público, como que fueran niños pequeños, visiblemente debilitados o sin cabello, lo que incrementaba la posibilidad de recibir donativos. En varios casos, las familias desconocían que los videos seguían circulando y generando ingresos incluso después de haber perdido contacto con los organizadores.

La investigación también señala que algunas familias nunca fueron informadas del monto total recaudado, ni tuvieron acceso a comprobantes sobre el manejo de los recursos. Mientras tanto, las campañas continuaban activas y acumulaban donaciones de personas que creían estar ayudando directamente a financiar tratamientos contra el cáncer infantil.

Uno de los presuntos organizadores de estas campañas fue identificado como un hombre que residía en Canadá, señalado como una figura clave en la coordinación de los contenidos y la recaudación, aunque hasta el momento no se ha informado públicamente de sanciones legales ni responsabilidades penales derivadas del caso.

La investigación se originó tras la detección de un anuncio difundido en YouTube en el que una niña de Ghana pedía ayuda urgente para pagar un tratamiento costoso. A partir de ese caso, la BBC rastreó múltiples campañas similares y detectó inconsistencias sistemáticas entre el dinero recaudado y el apoyo real recibido por las familias, lo que permitió documentar un esquema global de fraude que explotó la enfermedad de niños con cáncer.

La información original fue publicada por Animal Político.