CDMX. La reciente desclasificación masiva de archivos vinculados al financiero y depredador sexual Jeffrey Epstein ha vuelto a sacudir a gobiernos, diplomáticos y figuras públicas en varios países. El periódico El País, en un reportaje firmado por el periodista Andrés Rodríguez, documenta cómo México aparece en miles de páginas, videos e imágenes liberadas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
La nueva entrega de documentos —más de tres millones de páginas, 2.000 videos y unas 180.000 imágenes— ha provocado investigaciones, crisis reputacionales y protestas en distintos ámbitos de poder. Según detalla El País, los archivos incluyen correos electrónicos de testigos y víctimas, así como informes del Federal Bureau of Investigation (FBI), que refieren visitas de Epstein a destinos mexicanos como Cancún y Puerto Vallarta, además de presuntos delitos cometidos en territorio nacional.
Uno de los señalamientos más delicados involucra al exembajador de Estados Unidos en México Earl Anthony Wayne, quien ocupó el cargo entre 2011 y 2015. De acuerdo con la reconstrucción publicada por El País, un informante del FBI, Kenneth Turner, envió al menos 18 correos electrónicos al detective Walter E. Harkins del Departamento de Policía de Nueva York en los que vincula a Wayne con una presunta agresión sexual contra una menor de 11 años en Ciudad Juárez en 2014.
El señalamiento también menciona a Richard Marcinko, exintegrante de un cuerpo de élite de la Marina estadounidense, quien habría organizado junto con Epstein una fiesta en una vivienda vinculada al Consulado de Estados Unidos en esa ciudad fronteriza. Turner afirmó, sin aportar pruebas documentales, que Wayne habría sido condenado en Estados Unidos y que Marcinko habría ocupado su lugar tras un supuesto acuerdo entre el Departamento de Estado y un juez.
No existen registros oficiales en México que acrediten una investigación federal sobre estos señalamientos. El País subraya que tampoco hay constancia pública de procesos judiciales en contra de Wayne o Marcinko por estos hechos. Marcinko falleció en 2021 y Wayne negó las acusaciones en un correo enviado al periodista Marc Caputo, del medio Axios, calificando las afirmaciones como “descabelladas” y parte de una cadena de teorías conspirativas.
Aun así, la aparición de su nombre en los archivos provocó reacciones. El 6 de febrero pasado, estudiantes de la American University, en Washington D.C., protestaron para exigir transparencia respecto a los señalamientos contra Wayne, quien es docente en esa institución. La decana interina de la Escuela de Servicio Internacional, Rachel Robinson, comunicó que tras una revisión no se corroboraron las acusaciones.
Los documentos también detallan la existencia de presuntos materiales audiovisuales comprometedores. En un informe del FBI fechado el 19 de julio de 2019, Turner aseguró que junto con la entonces Policía Federal mexicana localizaron lo que describió como “una bóveda” con aproximadamente 10.000 videos de menores procedentes de Guatemala, Honduras y México, además de niñas trasladadas desde Sudáfrica.
En esa misma comunicación, Turner sostuvo que en uno de los inmuebles atribuidos a Marcinko se encontraron cintas y grabaciones sexuales con Epstein, que presuntamente podrían haber sido utilizadas como material de chantaje. Un documento interno del FBI del 10 de septiembre de 2019 da seguimiento a estas afirmaciones y menciona evidencia en video bajo resguardo de autoridades mexicanas que mostraría a Epstein en actos sexuales con menores, algunos posiblemente ciudadanos estadounidenses.
El País también recoge otra acusación de Turner relacionada con bitácoras de vuelo del magnate. Según el informe, en 2005 Epstein habría volado a Cancún, pasado la noche y recargado combustible antes de partir hacia las Islas Vírgenes, un procedimiento que el informante consideró inusual para un trayecto hacia Miami.
Más allá de estas declaraciones, la documentación incluye correos electrónicos —con identidades censuradas— que denuncian el abuso de una joven de 17 años originaria de Calderitas, en Quintana Roo. La comunicación indica que la víctima fue agredida en repetidas ocasiones en Nueva York y en la residencia caribeña de Epstein en las Islas Vírgenes, y que buscaba registrar su reclamación como víctima ante el patrimonio del financiero.
Otro documento del FBI, fechado el 21 de junio de 2021, incorpora el testimonio de un individuo cuya identidad permanece bajo reserva y que afirmó haber pertenecido al Cartel de Sinaloa. Según esa declaración, existirían grabaciones en las que se menciona a Donald Trump con conocimiento de las fiestas sexuales organizadas por Epstein y su colaboradora Ghislaine Maxwell.
El testigo aseguró que dichas grabaciones fueron enviadas a un abogado en las Islas Caimán y que en ellas se discutían estrategias para promocionar eventos de alto perfil. También afirmó que logró distanciarse del cartel gracias a su relación con Epstein y Maxwell. No obstante, el documento no aporta pruebas concluyentes sobre estas aseveraciones.
La aparición de México en esta nueva oleada de archivos reaviva cuestionamientos sobre la cooperación internacional y el seguimiento de posibles delitos cometidos en su territorio. A principios de febrero, la presidenta Claudia Sheinbaum declaró que su gobierno colaborará con el Departamento de Justicia estadounidense si se recibe una solicitud formal.
El País subraya que figurar en los archivos no implica culpabilidad penal automática, pero sí genera impactos políticos y reputacionales. La magnitud de la documentación —millones de páginas y miles de materiales audiovisuales— mantiene abierta la posibilidad de nuevas revelaciones.
La sombra de Epstein, fallecido en prisión en 2019 mientras esperaba juicio, continúa proyectándose sobre múltiples países. En el caso mexicano, las referencias a Cancún, Puerto Vallarta y Ciudad Juárez sitúan al país dentro de una trama internacional de abusos, denuncias y posibles encubrimientos que aún está lejos de cerrarse.
Con información de Más Información.

