Chihuahua, CHIH. Habitantes de Residencial Leones I Etapa denunciaron la prepotencia con la que continúa dirigiéndose Héctor Serapio Muñoz Arrieta, fraccionador de la unidad habitacional, pues no conforme con su actitud, ahora hasta realiza acciones de daño a las instalaciones de la zona.

En un video de las cámaras de seguridad, puede verse el momento del ingreso del fraccionador y en lugar de cumplir con el protocolo de entrada como cualquier habitante o bajarse para abrir la pluma de acceso, prefiere optar por destruirla con su propia camioneta.

De acuerdo al material compartido a Radio Frecuencia Digital, los hechos sucedieron el pasado viernes 21 de noviembre, minutos después de las 7:00 de la tarde, sin que haya autoridad alguna que pueda ponerle un alto.

Incluso, los habitantes de Residencial Leones I Etapa aseguran que son varias las ocasiones en que Serapio Muñoz Arrieta grita consignas referentes a que la gobernadora Maru Campos, la alcaldesa Sandra Galindo y la policía municipal “se la pelan”, pues ninguna autoridad ha podido dar solución a los vecinos afectados.

Tras los daños a la pluma de acceso y que los habitantes del fraccionamiento deberán pagar, se unieron y emitieron un posicionamiento sobre su sentir.

A continuación, se reproduce íntegro el documento:

El sentir de un vecino de Residencial Leones a su comunidad«:

Vecinos les dejo una reflexión pues considero ya hay actitudes que han sobrepasado límites que no imaginé posibles, en referencia a la situación que se vivió la noche de ayer:

Nuestro vecino, al “tumbar la pluma”, demuestra una actitud claramente irreverente, altiva y obstinada, sin comprender que no se trata únicamente de un objeto físico. La pluma simboliza un límite, una norma de convivencia y una autoridad comúnmente aceptada que él ha decidido desafiar.

Su negativa a “bajarse” para abrir la puerta o cumplir el procedimiento establecido evidencia una postura que pareciera insinuar que está por encima de los demás y de las reglas que todos respetamos. Esa prepotencia no surge de la humildad ni del respeto, sino de la convicción, quizás equivocada, de poseer un poder o un derecho superior.

Al tumbar la pluma, no solo dañó un objeto: quebrantó la confianza y alteró la armonía del entorno. Su acto transmite un mensaje claro: “No voy a respetarte; yo decido cómo se hacen las cosas.” Pero recordemos queridos vecinos que el orgullo es frágil, y la soberbia por lo general antecede la inevitable caída.

Esta conducta no es casualidad, sabemos que la precede, lamentablemente, la influencia que ejerce el propietario del desarrollo inmobiliario, quien durante casi veinte años ha mantenido la administración del fraccionamiento sin ofrecer información clara ni rendición de cuentas, y mostrando resistencia ante cualquier intento de cuestionamiento o diálogo. Esta falta de apertura ha creado un ambiente donde actitudes autoritarias parecen replicarse y normalizarse.

Pese a esto, en el fraccionamiento existe gente valiosa, respetuosa y comprometida con la convivencia, personas que solo desean vivir en paz y armonía. Muchos de nosotros llegamos muchos años después a Residencial Leones atraídos por su belleza, su tranquilidad y la promesa de un lugar digno para nuestras familias. Jamás imaginamos que estas situaciones podrían convertir este domicilio en una experiencia tan lamentable.

«Reciban todos un cordial saludo y mi deseo sincero de que, juntos, logremos tener un entorno de paz y respeto para todas nuestras familias.”