CDMX. La muerte de un ciudadano estadounidense de 37 años a manos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) este sábado en Minneapolis ha detonado una nueva oleada de indignación y protestas en todo el estado de Minnesota.
El hecho, ocurrido durante un operativo migratorio, es el segundo en menos de un mes que involucra el uso letal de la fuerza por parte de patrullas federales desplegadas en el marco de las redadas ordenadas por el presidente Donald Trump.
La información, publicada por el diario El País, señala que el jefe de la policía de Minneapolis, Brian O’Hara, confirmó que el hombre asesinado era residente de la ciudad y tenía licencia legal para portar armas, como lo permite la legislación estatal.
La víctima fue abatida en la intersección de la calle 26 Oeste con la avenida Nicollet, luego de un forcejeo con al menos seis agentes del ICE, según puede observarse en un video grabado por testigos y verificado por el alcalde de la ciudad, Jacob Frey. En las imágenes se escucha un primer disparo, seguido por otros más, mientras el hombre, que intentaba resistirse al arresto, es inmovilizado por los oficiales.
A primeras horas del sábado, el Ayuntamiento de Minneapolis informó del operativo a través de la red social X y pidió a la ciudadanía mantener la calma y evitar la zona. Poco después, O’Hara confirmó el deceso. La portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, declaró a la agencia AP que el hombre llevaba consigo un arma de fuego con dos cargadores y que el caso seguía bajo análisis.
La reacción en Minneapolis fue inmediata. A pocas calles del lugar, cientos de personas se manifestaban en protesta contra la violencia migratoria federal cuando se difundió la noticia del tiroteo. En minutos, decenas de manifestantes se trasladaron a la escena del crimen, gritando consignas contra los agentes del ICE, a quienes acusaron de actuar como fuerzas de ocupación. Algunos los llamaron “cobardes” y “nazis”. Testigos afirman que uno de los agentes se burló de los presentes con un grito sarcástico antes de que la fuerza federal utilizara gases lacrimógenos y gas pimienta para dispersarlos.
Los disturbios no tardaron en propagarse. Se reportaron incendios de contenedores de basura, choques con la policía y detenciones de manifestantes, algunos de los cuales fueron identificados como testigos del tiroteo. Las autoridades locales han denunciado que los agentes del ICE arrestaron incluso a ciudadanos que simplemente documentaban los hechos.
El alcalde Frey, uno de los funcionarios más críticos del operativo federal, se pronunció enérgicamente tras presenciar el video del asesinato. “¿Cuántos vecinos más, cuántos estadounidenses más, tienen que morir o resultar gravemente heridos para que esta operación termine?”, declaró.
Desde principios de año, Frey ha cuestionado públicamente el despliegue de miles de oficiales federales en su ciudad, especialmente tras la difusión de un video viral en el que un youtuber acusa a la comunidad somalí local de corrupción, hecho que ha sido utilizado por el gobierno federal como justificación para intensificar las redadas.
El gobernador de Minnesota, el demócrata Tim Walz, también reaccionó con dureza. A través de sus redes sociales, calificó el operativo de “repugnante” y exigió al presidente Trump que retire de inmediato a las “fuerzas violentas y sin entrenamiento” desplegadas en el estado. “Minnesota está harta”, afirmó. Su postura coincide con la de diversos líderes locales, quienes han advertido del riesgo de una escalada represiva y de un colapso del orden público ante la creciente militarización de los operativos migratorios.
La tensión en el estado ha alcanzado niveles críticos. El asesinato de este sábado ocurrió apenas tres semanas después de que otra ciudadana estadounidense, Renee Good, de 37 años, fuera abatida por un agente del ICE mientras participaba en una manifestación contra las redadas. Las muertes, la represión y la retórica autoritaria de la administración Trump han convertido a Minnesota en un epicentro de resistencia ciudadana frente a lo que muchas voces ya califican como una ofensiva fascista.
A esta situación se suman denuncias por arrestos arbitrarios de menores. La red de escuelas públicas de Minneapolis ha reportado al menos cinco detenciones de niños en la última semana, entre ellos Liam Conejo Ramos, un niño de cinco años que fue aprehendido junto a su padre frente a su domicilio y trasladado a un centro de detención en Texas, a más de mil kilómetros de distancia. La noticia ha generado conmoción y rechazo, y ha reforzado el discurso de que las redadas no solo criminalizan la migración, sino que atentan contra los derechos fundamentales de ciudadanos estadounidenses.
Mientras el jefe de policía O’Hara reconoce que la investigación del caso será complicada y hace un llamado a la calma, el clamor popular por el fin de estas operaciones crece con cada hora. “Entendemos sus frustraciones, pero esto no es sostenible”, advirtió el funcionario, en medio de un despliegue policial que busca contener el descontento social. La ciudad, acordonada en varios puntos, sigue siendo escenario de manifestaciones, con una ciudadanía que exige justicia, verdad y el fin de la violencia institucional en nombre de la seguridad nacional.
Con información de Más Información.

