CDMX. La falta de mecanismos financieros para enfrentar desastres naturales ha dejado a Veracruz expuesto ante la actual temporada de lluvias y ciclones. La póliza estatal que cubría daños por huracanes, inundaciones, sismos y deslaves venció el 30 de mayo y no fue renovada, lo que deja a la entidad sin respaldo económico para responder ante emergencias.

De acuerdo con información publicada por Animal Político, el contrato original había sido firmado con Seguros BX+ durante la administración de Cuitláhuac García Jiménez, pero la actual gestión decidió no prorrogarlo. En su lugar, se constituyó la Aseguradora Veracruzana de Servicios Integrales, un nuevo organismo que aún no se encuentra operando. Esto significa que, en plena temporada de lluvias, Veracruz carece de un instrumento financiero que permita cubrir los costos de reconstrucción o atención inmediata tras un desastre natural.

La situación se repite en otros estados del país. En Hidalgo, el gobierno sustituyó su seguro estatal contra desastres por un fondo de apenas 140 millones de pesos, monto insuficiente para reparar los daños ocasionados por las recientes precipitaciones en municipios como Tulancingo, Metztitlán, Huejutla y Zacualtipán. En palabras de la periodista Sofía García, el fondo “no alcanza para reconstruir ni un municipio afectado”.

En San Luis Potosí, la administración local también decidió no renovar su seguro, a pesar de que la Ley de Protección Civil establece la obligación de contar con mecanismos de transferencia de riesgo. En la región Huasteca, comunidades como Tamazunchale, Aquismón, Axtla, Tamasopo y Ciudad Valles permanecen afectadas por derrumbes y deslaves, sin respaldo financiero para las reparaciones.

El panorama no mejora en otras entidades. En Querétaro, el esquema de apoyo por emergencias se limita a los contribuyentes que pagaron el impuesto predial durante enero, dejando fuera a numerosas familias damnificadas. En Puebla, la Sierra Norte ha sufrido desbordamientos y deslaves, y aunque las autoridades destinan recursos de contingencia, no existe un fondo estructurado de largo plazo para la atención de desastres.

Los expertos advierten que el riesgo aumentará. Datos de la UNAM y la Conagua señalan que los fenómenos meteorológicos extremos serán cada vez más frecuentes e intensos. Las lluvias que antes duraban tres días ahora caen en pocas horas, incrementando la posibilidad de inundaciones y deslaves. Ante ello, los especialistas recomiendan actualizar los atlas de riesgo, fortalecer la infraestructura pluvial y establecer esquemas financieros sólidos que garanticen una respuesta rápida.

Sin embargo, la falta de planeación y la eliminación de instrumentos de protección pública han dejado a amplias zonas del país en vulnerabilidad. Cada temporada de lluvias representa un desafío mayor para las autoridades locales: sin previsión ni financiamiento, la reconstrucción se vuelve lenta, costosa y socialmente devastadora.

Los desastres naturales son tragedias humanas, pero en México son también el espejo del abandono institucional. No es el clima el que mata, es la negligencia”, concluye la periodista Sofía García en su columna publicada este martes.

Con información de Más Información.