CDMX. Gerardo Fernández Noroña concluyó su periodo como presidente del Senado de la República tras un año en el cargo. Durante este tiempo, se aprobaron 21 reformas constitucionales y se registraron episodios que colocaron al legislador en el centro de la atención pública, como su negativa a reconocer la existencia de desapariciones forzadas en México, una disculpa pública ofrecida por un abogado en la Cámara de Senadores y un viaje en clase ejecutiva a Francia.
Según publicó Animal Político, el legislador afirmó en entrevista que deja la presidencia con una valoración “muy positiva”, al considerar que el encargo fue el más relevante de su trayectoria política, pues le permitió “mostrar talentos que [le] habían regateado”.
Fernández Noroña afirmó que en este año demostró herramientas para conducir el Senado de forma eficaz. “Me permitió demostrar cualidades que me habían regateado todo el tiempo. Me parece que ahora no las deben regatear, pero lo seguirán haciendo. Yo ya no tengo que probar nada, yo he acreditado seriedad, profesionalismo, entrega, compromiso, eficacia y el pueblo lo está viendo”, declaró.
El senador advirtió sobre la falta de un espacio de debate al interior del movimiento político que encabeza Morena. Aseguró que esa carencia ha provocado descalificaciones, golpeteo interno y críticas encubiertas. “Si tú tuvieras un espacio de discusión, puedes plantear tu visión, puedes recibir las críticas, puedes entrar a un intercambio, a un debate duro. Pero al no haber esos espacios, pues todo lo que queda es soterrado: la descalificación soterrada, filtrar información, el golpeteo. Yo diría: politiquería. Politiquería que debemos erradicar”, sostuvo.
Fernández Noroña señaló que el llamado a evitar estas prácticas no es suficiente si no se construyen espacios reales para el diálogo y la toma colectiva de decisiones. Agregó que existieron manifestaciones de envidia y celos, pero que, con discusión racional, esas actitudes disminuyen. Recordó que el Partido de la Revolución Democrática (PRD), del que formó parte, tenía ese tipo de espacios a través de su Consejo Nacional. El legislador se afilió a Morena en febrero pasado.
Durante su presidencia, uno de los momentos más delicados ocurrió durante la discusión de la reforma al Poder Judicial, cuando manifestantes ingresaron al salón de sesiones. “En ese momento sí entró en crisis todo, porque no era solo la conducción (…) yo creo que ese fue el momento, sin exagerar, más dramático del año legislativo”, aseguró.
Fernández Noroña continuó utilizando su estilo combativo, incluso desde la Mesa Directiva. A pesar de que Adán Augusto López Hernández presidía la Junta de Coordinación Política y Andrea Chávez era la vocera de Morena en el Senado, él se convirtió en un portavoz habitual del movimiento. “Eso tiene ventajas y desventajas. Estás todo el tiempo en el centro de los golpes”, comentó. Agregó que, lejos de perjudicarlo, su presencia pública fortaleció su conexión con la ciudadanía. “Abajo con la gente, muy bien”, dijo.
Sobre el episodio relacionado con la disculpa pública del abogado Carlos Velázquez de León Obregón, Fernández Noroña declaró que ese acto no le preocupa y que la iniciativa fue del propio abogado. Relató que fue agredido físicamente en el aeropuerto y que, debido a su cargo, la oficina jurídica del Senado se hizo cargo del asunto. “Por supuesto que el área jurídica de la Cámara de Senadores se hizo cargo del tema, pues nada más faltaba que yo tuviera que contratar un abogado particular”, explicó.
Durante este periodo, Fernández Noroña presidió el Consejo Editorial del Senado, pero lamentó que no contara con presupuesto. “Yo lo presido, pero ya les voy a votar el changarro porque no tienen nada de presupuesto. Es un consejo editorial que no puede imprimir ni un libro. No sirve para nada”, declaró.
En el plano legislativo, además de las reformas, el senador aseguró haber visitado 120 municipios en 26 estados. También mencionó la existencia de estructuras territoriales conocidas como “casas Noroña”, integradas por simpatizantes que asistieron a su informe legislativo en agosto.
Al ser cuestionado sobre una posible candidatura, Fernández Noroña evitó dar una respuesta directa. “Lo que yo pienso es intrascendente. Lo que yo quiero es llegar vivo y sano. Lo que me importa es lo que el pueblo determine en su momento. Lo demás es adorno”, respondió.
El legislador sostuvo que su estilo se mantiene vigente porque, según él, la población percibe que el cambio político impulsado por Morena aún no se ha profundizado lo suficiente. “La gente quiere que se profundice el cambio, siente que nos estamos quedando cortos. Absolutamente. Y un perfil como el mío en otras condiciones no tendría ninguna posibilidad, pero como la gente siente que debemos ir más allá, dice: ‘este cabrón es lo que necesitamos’. ‘Alguien como este es el que necesitamos’”, expresó.
Al concluir su presidencia, Fernández Noroña permanece en su oficina con libros, documentos y retratos, entre ellos uno de la presidenta Claudia Sheinbaum. Sobre su escritorio mantiene la obra Vecinos y enemigos: Los cien años de conflicto entre israelíes y palestinos, tema sobre el que ha manifestado interés. La presidencia del Senado será ocupada próximamente por una compañera de su partido.
Con información de Más Información.