Santiago de Chile. La captación de agua a partir de la niebla podría convertirse en una fuente complementaria para el abastecimiento de ciudades con escasez hídrica, como Alto Hospicio, en el norte de Chile. Un estudio publicado en febrero en la revista Frontiers of Environmental Science destaca el potencial de esta técnica para suministrar agua potable en entornos urbanos afectados por la sequía y el cambio climático.

Ubicada en la región del desierto de Atacama, Alto Hospicio recibe menos de 5 milímetros de precipitación al año. La falta de lluvias ha obligado a sus habitantes a depender de acuíferos subterráneos y del suministro mediante camiones aljibe. Sin embargo, su ubicación geográfica la convierte en un punto estratégico para la captación de niebla, según la investigadora Virginia Carter Gamberini, de la Universidad Mayor de Chile. “Se ubica en uno de los corredores de entrada de la niebla al continente”, explicó Carter a BBC Mundo.

La recolección de agua de niebla no es una técnica nueva. Se han desarrollado proyectos similares en Marruecos, Guatemala, Canadá y otras regiones de Chile. Sin embargo, la novedad del estudio radica en su enfoque urbano. “Siempre se pensaba en usar agua de niebla para abastecer a pequeños poblados o asentamientos rurales. En este caso, queremos explorar la posibilidad de abastecer una ciudad”, señaló Carter.

El equipo de investigación realizó evaluaciones de campo durante un año, combinándolas con el método predictivo AMARU, que analiza datos meteorológicos y de sensores remotos. Durante el período de mayor captación, en agosto y septiembre de 2024, se alcanzaron tasas de recolección de hasta 10 litros de agua por metro cuadrado de malla al día. En promedio, la tasa anual se estimó en 2.5 litros diarios por metro cuadrado.

Con base en estos datos, los investigadores calcularon que una instalación de 17,000 metros cuadrados de malla podría generar suficiente agua para cubrir la demanda semanal de 300,000 litros que actualmente se distribuyen en camiones a los barrios marginales de Alto Hospicio. Además, 110 metros cuadrados de malla serían suficientes para satisfacer la demanda anual de riego de las áreas verdes de la ciudad.

El sistema de captación es relativamente simple: consiste en una malla tensada entre dos postes. Cuando la niebla cargada de humedad atraviesa la malla, se generan pequeñas gotas que se canalizan hacia tuberías y tanques de almacenamiento. En Alto Hospicio, la niebla se forma sobre el océano Pacífico y es empujada hacia las montañas, lo que favorece su recolección en zonas específicas.

El equipo de Carter trabaja en la elaboración de un mapa de recolección de niebla para identificar otras regiones donde esta técnica pueda ser implementada. No obstante, advierten que su éxito dependerá de factores como la dirección y velocidad del viento, así como de la geografía local. “Los factores clave que influyen en la eficiencia de la recolección de niebla incluyen la dirección y la velocidad del viento, así como las características geográficas, especialmente la presencia de montañas”, explicó la investigadora.

En cuanto a la calidad del agua obtenida, Carter aseguró que yo he tomado siempre agua de niebla, pero aclaró que aún no se ha realizado un análisis químico detallado. Nathalie Verbrugghe, de la Universidad Libre de Bruselas, coincidió en la necesidad de estudios adicionales: “Puede ser que ahora ya está bien para tomarla, el punto es que no lo sabemos”.

Las investigadoras enfatizan que la captación de niebla no resolverá la crisis hídrica de Chile, pero podría ser una alternativa viable para complementar el abastecimiento en zonas con escasez de agua. “Nosotras no vamos a solucionar la crisis hídrica de Chile o del desierto de Atacama”, concluyeron, “pero esperamos que sea un complemento”.

Con información de BBC.