UN BARCO SIN TIMÓN es como se ha visto el Gobierno Federal respecto al tema migrante. Es muy loable y humano el hecho de que haya apoyos y un “libre” tránsito para quienes atraviesan el país en busca del llamado sueño americano.

PERO DE AHÍ a que el mismo Gobierno incurra en ilegalidad para dejarles pasar, es un abismo de diferencia. Como todas las naciones, México tiene sus propias leyes para los extranjeros y precisamente el nuestro, es de los más laxos en cuanto a la rigidez legal, como el espíritu mexicano: de brazos abiertos, receptivo y hospitalario.

EL GOBIERNO DE CHIHUAHUA, encabezado por Maru Campos, se ha visto en serios aprietos para ya no contener, sino trabajar en cuanto a los temas de seguridad, salud, educación y todo lo que como Gobierno le corresponde, pero la misma Ley no le faculta para el tema de migración, algo exclusivamente nacional, así como los delitos del fuero federal, como las campañas de vacunación, como la capacitación y permisos para cierto tipo de armamento, para los permisos navales y para un sinfín que la leyes dictan.

AL GOBIERNO FEDERAL que encabeza Andrés Manuel López Obrador, en su ánimo humanitario y de poner siempre primero a los pobres, se le olvida que los migrantes no votan; ellos están de paso y aunque muchos se quedan, no emitirán un sufragio el próximo 02 de junio en que se renovará la Presidencia de la República, el Congreso de la Unión así como varias gubernaturas y alcaldías a lo largo y ancho del país.

POR CIERTO, entre los temas que el Gobierno Federal no ha dilucidado, se encuentra el de la educación. Está responsabilizando al Gobierno de Chihuahua, específicamente a la gobernadora Maru, de no querer entregar los libros de texto a los estudiantes pero la bola se encuentra en cancha del Poder Judicial de la Federación y la mandataria estatal, se ha pronunciado en favor de respetar la decisión que tomen los Magistrados respecto a la suspensión.

CON ESTA IDEA, Morena ha movilizado a sus huestes para exigir y hacer plantones y manifestaciones, tomando de comparsa a unos débiles dirigentes del SNTE quienes –no sabemos porqué; bueno, sí- se han prestado a este juego. Desde el profesor Alfonso Cepeda en el CEN, hasta los dirigentes de las secciones 8 y 42 a nivel local, Eduardo Zendejas y Manuel Quiroz.

ANUNCIARON con bombo y platillo que acudirían a la Suprema Corte para exigir la entrega de los libros y movilizaron a docentes de algunos planteles del estado –con foto incluida- para fortalecer la exigencia. Hasta ahorita, nada. Se ha diluido como las promesas que no han podido cumplir y que los docentes ya empiezan a hacerlas visibles, en cuanto se organicen ¡Aaay, Nanita!, pobres secretarios generales, a ver cómo toman la bola.

Y de aquí, nos leemos hasta la próxima semana