-La enfermiza dependencia de Morena a Felipe Calderón

-La concentración del domingo, debe poner a pensar a AMLO y Morena

-Carlos Rodríguez aun vende castillos en el aire a Marco Bonilla, ¿hasta cuándo le alcanzará?

DEBE ser caso de profundo análisis por todos los especialistas en la materia ese odio, rencor, desprecio, desdén, desaire, desestimación o como usted quiera llamarle a lo que la gran mayoría  –si no es que todos- de correligionarios de Morena sueltan de sus bocas cuando se refieren al ex presidente Felipe Calderón Hinojosa.

Y lo decimos porque a mitad de la semana pasada, la diputada federal por Morena, Andrea Chávez, envió un comunicado de prensa con el título “A los que declararon la guerra, que nunca encuentren paz”; es un poco contradictorio dado que el mesías guinda prometió pacificar el país apenas iniciara su Gobierno.

No se necesita echar mucho seso para saber que “los que declararon la guerra” están representados por el ex Ejecutivo Federal panista y su ex secretario de Seguridad, ahora declarado culpable en Estados Unidos, Genaro García Luna.

Incluso después de la marcha del domingo en rechazo al Plan B de la Reforma Electoral, el líder nacional de Morena, Mario Delgado, acusó a los asistentes de realizarla como “simulación para apoyar a García Luna y Calderón”.

No. Aquí no se justifica a Felipe Calderón y sus más de 100 mil muertos por la guerra contra el narco, pero AMLO –a un año y meses de terminar su administración- lleva poco más de 21 mil homicidios dolosos que su gran dolor de cabeza, según las cifras del propio Gobierno Federal.

Y estos dos casos, es por dar referencia de algunos; ejemplos pululan.

Aparte de contradictorio, parece patológico la forma en que los Lopezobradoristas y partidarios de Morena se refieren a todo lo que huela a Calderón.

LA CONCENTRACIÓN del pasado domingo 26 de febrero en más de 120 ciudades a los largo del país, debe poner a pensar al presidente López Obrador, Morena y sus aliados sobre los pasos a seguir en la política interna y de relación con las demás fuerzas políticas.

El generalizar a quienes se manifestaron como “narcos”, “defensores del conservadurismo” o “a favor de García Luna” no abona en nada a la unidad y reconciliación de la que habló siempre AMLO; las declaraciones de Mario Delgado, líder nacional de Morena, solo hablan de la sumisión  ciega que esas siglas partidistas tienen hacia su “mesías”, misma que no les da oportunidad de tener un ápice de libre albedrío para –mínimo- maquillar ese cuestionamiento en pro de la democracia.

El mensaje se ha radicalizado a tal grado que un fin de semana abraza y se toma fotos con líderes de opinión y ocho días después, los llama falsarios y “supuestos defensores de Derechos Humanos” así como pasó con Adrián LeBarón, quien fiel a su estilo, no se dejó y le reprochó su inacción en verdaderas reformas que pongan candados al crimen organizado para su postulación en cargos de elección popular.

Alguien debe decirle al presidente que ya cruzó la calle, que ya no es parte de la oposición y aunque él mismo no se la crea, hace casi cinco años ganó –por mucho- la elección a Presidente de la República y su papel de contestatario debe guardarlo en el armario para cuando deje la máxima magistratura del país, pueda salir a convocar cuantas veces se le venga en gana; ya lo hizo así en el pasado.

Mal, muy mal mensaje manda el presidente, hacia dentro y fuera del país y “el pueblo bueno y sabio”, ese que lo llevó a ocupar la principal silla de la República, sí es sabio y además tiene memoria y en julio de 2024 hará sentir su fuerza.

LUEGO del nombramiento de Sandra Gutiérrez Fierro como secretaria de Educación y de Héctor Estudillo como jefe de Servicios Educativos, Carlos Rodríguez no vio llegar su nombramiento quien suponía que con la salida de la ahora funcionaria estatal, ocuparía el puesto.

Y así lo hizo saber pues argumentaba que su jefe y padrino, Marco Bonilla, alcalde de Chihuahua, «se la debe y se la prometió». Dentro de SEECh dicen que Carlos demostró su incompetencia cuando le dieron la oportunidad de ser jefe de área pues creyó que era lo mismo organizar bailables que dirigir con liderazgo y conocimiento, cosas de las que carece, aseguran.

En los pasillos, dicen que Carlos Rodríguez le tiene asegurado a Bonilla el apoyo de los maestros federales para su reelección y lo que venga pero no hay nada más alejado de la realidad: el SNTE nacional y la casa 8 con su líder Eduardo Zendejas, están de rodillas ante Morena y operan 24/7 contra todo lo que tenga el color pitufo.

Tan solo hay que fijarse en el maestro y diputado Oscar Avitia, quien desde el Congreso del Estado y presidiendo la Comisión de Educación, lanza sendos saludos a Palacio Estatal.

Cuando había liderazgo verdadero en el Sindicato, era más creíble la venta del voto. Hoy ya no es así, la docencia estatal y federal –sobre todo las nuevas generaciones- saben que tienen su plaza por mérito propio y no le deben nada a la agrupación.

Quienes se beneficiaron de esos tiempos de gloria -ex secretarios y sus incondicionales- o están en la mecedora o están construyendo redes a favor de Claudia Sheinbaum, como una muestra de la sumisión magisterial ante Morena y el mesías guinda.

Hasta hoy, Carlos Rodríguez se mantiene en la subdirección de educación del municipio pero no tiene buenas referencias y quién sabe si la prepotencia y soberbia como sus cartas de presentación, lo mantengan mucho tiempo más.