Guerrero. Decenas de casquillos percutidos quedaron regados sobre la carretera de la comunidad de El Papaya, en el municipio de Coyuca de Benítez, junto a ellos los cuerpos sin vida de 13 policías municipales que fueron abatidos por las armas del crimen organizado, presuntamente pertenecientes al Cártel de Los Granados.


Ubicado en la llamada Costa Grande de Guerrero, Coyuca de Benítez es uno de los municipios costeros en disputa por el narco, principalmente por grupos locales identificados como la Guardia Guerrerense, Sangre Nueva, Los Rodríguez, Los Maldonado, Los Arreola, Los Viagras y Los Caballeros Templarios.


La mayoría se desprendieron de organizaciones más grandes como el Cártel de los Beltrán Leyva y La Familia Michoacana, y su zona de operaciones y disputa se extiende 200 kilómetros al norte a través de la Sierra de Guerrero hasta los municipios de Heliodoro Castillo y Chilpancingo.


En las zonas serranas aparecen otros grupos criminales como Los Tlacos, Los Ardillos, Guerreros Unidos, Los Rojos, La Bandera y Los Tequileros, grupos -algunos- de no más de 100 hombres que comenzaron como autodefensas y se convirtieron en células criminales con alianzas o al servicio de cárteles más grandes.


Además de su organización, coinciden en su objetivo, controlar delitos como la extorsión y sacar de los territorios a agrupaciones rivales; para lograrlo, se han valido de ataques a poblaciones inocentes señaladas por ellos mismos se pertenecer a grupos rivales bajo la fachada de autodefensas.


Una de esas condiciones es la que tiene bajo fuego por ya varios meses a los pobladores de Heliodoro Castillo, quienes denunciaron en repetidas ocasiones ser víctimas de ataques con drones a manos de presuntos integrantes de Los Tlacos y La Familia Michoacana.


LA MASACRE DE HELIODORO CASTILLO


El punto máximo de la violencia en la Sierra de Guerrero se vivió durante la noche del 4 de enero cuando una población entera fue atacada desde el aire por La Familia Michoacana, según confirmó el padre José Filiberto Velázquez Florencio, director del Centro de Derechos humanos Minerva Bello.


En palabras del padre Filiberto un grupo de sicarios de La Familia Michoacana llegó a la comunidad de Buenavista donde los pobladores mataban un marrano y les dispararon; otras versiones de pobladores refieren que desde la tarde del jueves los comenzaron a atacar con drones artillados.


A la espera de los reportes oficiales, ha trascendido la muerte de al menos 30 personas, de las cuales los pobladores confirmaron al Centro de Derechos Humanos Minerva Bello ser testigos de cuando menos nueve cuerpos sin vida tirados en la comunidad de Buenavista.


La masacre de Heliodoro Castillo ocurrió a menos de tres meses de los hechos ocurridos en Coyuca de Benítez y aunque los protagonistas no son los mismos grupos criminales, las similitudes reflejan el dominio del narco a lo largo y ancho del estado de Guerrero.


Más de 100 familias y 800 personas han tenido que abandonar sus comunidades en la Costa Grande y la Sierra de Guerrero a causa de la violencia del narco: en mayo de 2023 casi 600 personas fueron desplazadas de la localidad Nuevo Poblado el Caracol en el municipio de Heliodoro Castillo tras el ataque del crimen organizado.


Un mes antes 34 familias de San Antonio de Las Texas, en Coyuca de Catalán, no soportaron más las amenazas de La Familia Michoacana y abandonaron sus hogares, según reportó la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos.

Con información de Infobae México.