Ciudad de México. El excanciller anunció que lanzará un nuevo movimiento político el próximo 18 de septiembre y a partir del día siguiente emprenderá una gira por el país.


Después de cinco días de indefinición, Marcelo Ebrard dio un últimatum a Morena: en caso de que el partido no acceda a su petición de reponer el proceso de selección de la candidatura a las elecciones presidenciales de 2024, el excanciller se irá del partido; en esta óptica, el político anunció que lanzará un nuevo movimiento político el próximo 18 de septiembre, y a partir del día siguiente emprenderá una gira por el país.

«No es mi objetivo llegar a una senaduría o algún cargo (de elección popular), mi objetivo es que esto se resuelva«, sentenció Ebrard, cerrando así la puerta a una negociación con la dirigencia nacional del partido, que había prometido la presidencia de la bancada a quien llegara en el segundo lugar de la encuesta.


Ebrard indicó que los legisladores que integrarán su movimiento seguirán formando parte de Morena, el Partido del Trabajo (PT) y Partido Verde Ecologista de México (PVEM), por lo menos hasta que la dirigencia nacional de Morena se pronuncie sobre la denuncia que presentó ayer ante la Comisión Nacional de Honor y Justicia (CNHJ), en la cual señaló irregularidades por parte de la Comisión Nacional de Encuestas, así como el uso indebido de la Secretaría de Bienestar y de varios gobernadores para influir en el voto a favor de Claudia Sheinbaum Pardo.

Su exigencia de reponer todo el ejercicio suena inverosímil, dado que el presidente Andrés Manuel López Obrador ya consagró a Claudia Sheinbaum Pardo como su sucesora –mediante la entrega del bastón de mando– y que la dirigencia de Morena dejó claro que los resultados de la encuesta serían inapelables.

Ante esta situación, el futuro de Ebrard se vislumbra cada vez más fuera de Morena, y los caminos siguen indefinidos, pues el excanciller planteó que su «recorrido nacional» terminará en octubre, y recordó que «las precampañas inician el 4 de noviembre».

El equipo de Ebrard había convocado el día 11 de septiembre a una conferencia de prensa, para informar sobre el acuerdo que el excanciller encontró con sus simpatizantes. Finalmente, el evento fue un «pronunciamiento»: frente a los reporteros, que no tuvieron oportunidad de hacer preguntas, Ebrard aseveró, con un tono serio, que las irregularidades que señaló en todo el proceso de selección son «un virus» que «devastaría» a Morena en caso de que la dirigencia nacional las ignorara.

«No debemos permitir que estas prácticas, que son un virus, estén en la corriente sangúinea de Morena porque sería devastador«, dijo, y agregó que Morena no puede dar «cartas de naturalización» al condicionamiento de programas sociales, la intervención de gobernadores o a prácticas como la cooptación de sindicatos. «No es un asunto menor, es un asunto mayor (…) esto podría definitorio para el futuro de Morena, más que para el futuro de Marcelo Ebrard«, insistió.

En su denuncia, el equipo de Ebrard señaló que la Secretaría de Bienestar orquestó una operación de captación de votos a favor de Sheinbaum, lo que refuerza las acusaciones de la oposición, según la cual esta institución –pilar de la administración de López Obrador– forma parte de una maquinaria electoral. Consciente que su estrategia lo lleva al borde del divorcio con el presidente, recalcó que ha sido el «más fiel colaborador» del tabasqueño y que «jamás le haría daño político».

«Esperamos la respuesta de Morena, de su dirigencia», dijo, y agregó que en caso de que le reviren que «no pasó nada, entonces sí ya la decisión de su servidor sería no seguir, porque no coincido con estas prácticas (…) ya no tendría interés de seguir en Morena«.

Desde que salió ruidosamente del proceso interno de Morena para definir la candidatura a las elecciones presidenciales de 2024, el pasado miércoles 6, Ebrard había enviado mensajes ambiguos sobre su futuro: evocó y luego abandonó la idea de lanzarse como candidato independiente, sugirió que podría romper con Morena e irse con Movimiento Ciudadano (MC) y negó que aceptaría un «premio de consolación» de Morena.

Tras el anuncio de hoy, parece que el político se inclinó hacia la ruptura con el partido para que su nombre saliera en las boletas del próximo año.

Con el afán de marcar su decisión con un sello histórico, Ebrard equiparó su encrucijada con la del general Francisco Múgica, quien lamentó en 1939 que Manuel Ávila Camacho, su rival en la sucesión de Lázaro Cárdenas, había recibido el apoyo de gobernadores, lo cual ponía en riesgo «la causa» de la revolución. Después de tomar el poder, el mismo Ávila Camacho designó a Múgica gobernador de Baja California Sur.


Con información de Proceso.