Aquiles Serdán, Chih. El olvido, desdén y desinterés del Gobierno Municipal de Aquiles Serdán, o Santa Eulalia, ha llegado al grado que los habitantes prefieren no denunciar ante las instancias correspondientes, pues saben que el desinterés oficial, les hará perder horas de trabajo.

Así lo denunció Paola López, madre de niños pequeños y que diariamente vive con la angustia que su casa sea objeto –nuevamente- de un robo o ser asaltada mientras va o viene del trabajo.

“Es lamentable ver tanta necesidad y tanta negligencia del Gobierno, de que la colonia carezca de necesidades tan básica como el alumbrado público la seguridad en las calles y hogares”, expresó.

Paola tiene ocho años habitando en la colonia Punta Oriente y está consciente de la estigmatización que se vive en el área. La calle en la que vive, está apenas a una cuadra del municipio de Chihuahua, pero por cuestiones jurisdiccionales, los cuerpos preventivos de la capital no pueden intervenir cuando de una emergencia se trata.

Asaltos y robos: el pan nuestro de cada día

Paola decidió realizar la denuncia pública de la violencia y la falta de alumbrado público dada la omisión y desinterés de la administración encabezada por Teresa Erives Baca, quien llegó al puesto por el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Asegura que, como madre de familia, mujer trabajadora y amante de su familia, le preocupa la situación que viven en Punta Oriente –del lado de Aquiles Serdán-: falta de alumbrado público en incontables calles y ausencia total de policía municipal, los principales focos rojos.

Esta ecuación, deriva en que no hay un habitante de esa zona sin que haya sido víctima de asalto o robos dentro de su propia casa, asegura.

“Somos conocidos como de las peores colonias porque hay violencia, robos. Esto nos indigna. Apenas decimos el nombre de la colonia en que vivimos y nos hacen un gesto. Se nos hace feo. No me parece justo porque hay muchas personas que vivimos dignamente, que somos gente de bien, no tenemos que ser tachados como delincuentes”, indica.

En la zona Punta Oriente, prácticamente a diario se sabe del hallazgo de cuerpos sin vida, desapariciones de menores, robos a casa habitación y asaltos sin violencia. Pero también es cierto que hay una cifra negra: las víctimas ya no denuncian ante sus cuerpos preventivos porque no la conocen, nunca visita su colonia y cuando van hasta la Presidente Municipal, hacen caso omiso de sus denuncias.

Paola, al igual que muchas familias que por temor no hacen su denuncia pública, se ha visto obligada a “levantar” sus bardas porque cuando no desaparece un tanque de gas, desaparece una bicicleta, una maceta o hasta la mascota de la familia.

Las denuncias no aparecen en las cifras oficiales dado que la ciudadanía está cansada de ir a perder tiempo a realizar su denuncia: es perder un día de trabajo y no hay atención a las querellas; ya hasta nos da flojera ir a denunciar y que no nos escuchen, dice otra de las habitantes de la zona.

(Queremos) que andar a ciertas horas en las calles no se vea como un peligro; yo trabajo desde temprano hasta tarde y tengo miedo salir tanto en las mañanas de que me arrebaten mi bolsa o me quiten mi celular o que en las noches reciba un mal golpe por un robo o no sé”, dice la angustiada madre de familia.

Punta Oriente de Aquiles Serdán; a una cuadra de la capital

La zona en que los habitantes denuncian, se encuentra a una cuadra donde inicia el municipio de Chihuahua.

Metros más adentro de la capital, como si fuera una tierra prometida, se encuentra un Centro de Desarrollo Familiar (CEDEFAM), impulsado por el alcalde capitalino, Marco Bonilla y que ha buscado -según sus declaraciones- que los servicios ofrecidos por el ayuntamiento, lleguen a todos los rincones de la demarcación bajo su administración.

Hasta esa zona –en el lado de Chihuahua- sí da rondines la Policía Municipal, sí van los servicios de recolección de basura, sí tienen alumbrado público; del lado de Aquiles Serdán, se asemeja a una favela brasileña por la precariedad de servicios.

Según otros habitantes, la situación de violencia no solo se presenta en lo más alejado de la cabecera municipal. En el mero centro de Santa Eulalia y también en la comunidad de Francisco Portillo, es constante el acoso que sufren algunos habitantes por parte de quienes son familiares de funcionarios o ex funcionarios y que tienen “vara alta”.

“No, carnalito. En esas ocasiones ya sabemos qué hacer, ni no metemos en pedos. Ya sabes que es familia de alguien que está dentro o que anda con los otros (grupos del crimen organizado) y ni pa´ qué le buscas porque ya saben quién es tu familia y dónde vives y todo. Además, la policía los conoce, sabe quiénes son, pero son compas. Así, que si denuncias, el pedo te cae a ti”, dice un joven de Aquiles Serdán.

Él mismo asegura haber presenciado peleas en que los “de las camionetas” le “ponen su buena madriza” a algún residente de Santa Eulalia. Y si denuncia, le va peor o se van contra su familia.

¿Quién es Teresa Erives, la presidenta municipal?

Teresa Erives Baca, oriunda del municipio que dice gobernar, es militante del PRI; por esas siglas llegó al poder. Su padre y un tío fueron alcaldes en dos ocasiones cada uno.

Estuvo casada con Ariel Fernández, ex militante del PRI y ex presidente de Aquiles Serdán. Él abandonó el tricolor y se integró a las filas de Morena.

Voces al interior del partido y de la administración municipal, aseguran que Teresa Erives tiene asegurada su candidatura para la reelección, pero sostiene alianzas no formales con Morena para que el presidente Municipal de Aldama, Miguel Rubio, se erija como diputado local por el distrito 11, con cabecera en Meoqui. Su ex esposo, se lanzaría como candidato a diputado federal por el partido guinda.

El siguiente paso, sería buscar ella misma esa diputación.