Chihuahua, CHIH. Una de las expresiones más sentidas cuando una persona parte, es obsequiar un ramo floral o una corona que significa uno de los últimos acompañamientos antes del distanciamiento definitivo.

Las hay sencillas, fastuosas, de colores, formas y prácticamente el diseño que el cliente lo pida, siempre y cuando se haga patente la empatía con los familiares y dolientes de la persona fallecida.

Luis Humberto Colmenero Sojo, profesor del Instituto Tecnológica de Chihuahua TEC II, perdió la vida este miércoles no sin antes dejar patente su última voluntad: en lugar de llevarle o mandarle arreglos florales, que los dolientes lleven croquetas para donarlos a los albergues de perritos.

El maestro siempre estuvo apoyando las causas sociales, especialmente el abandono de los lomitos y los que se encuentran en situación de calle, por lo que desde antes de partir, había avisado a familiares y amigos que no deseaba contar con estos arreglos, sino que su muerte, paradójicamente, sirviera para dar vida y apoyar a los más desprotegidos.

De acuerdo al testimonio de sus compañeros y amigos, Colmenero Sojo siempre será recordado como una persona empática, noble y aunque discreto, siempre tuvo una palabra de aliento o un silencio que hacía sentir su presencia y respaldo.

Por tanto, familiares, compañeros y amigos quisieron agradecer públicamente el apoyo recibido a través de las donaciones de alimento que se han recibido a través de las entregas en la funeraria así como en la universidad donde por décadas entregó su misión de vida: servir a los demás.